La pandemia impactó en todos los sectores industriales de Entre Ríos

La pandemia impactó en todos los sectores industriales de Entre Ríos

Con sus particularidades, la mayoría de las empresas de la provincia sufre caídas en los niveles de producción y ventas, altos costos productivos y problemas de precios, además de severas dificultades para acceder a financiamiento y cadenas de pago rotas. Ante este panorama, el escenario futuro se presenta incierto.

La pandemia del Covid-19 profundizó la crisis en la economía argentina y Entre Ríos no estuvo exenta. Todos los sectores industriales sienten el fuerte impacto de las medidas adoptadas para frenar el virus, a pesar de que el perfil agroindustrial morigeró la crisis en algunos rubros esenciales. De todos modos, la mayoría de las empresas atraviesan severas dificultades para producir, con significativas caídas de ventas, problemas en los precios para cubrir los altos costos y trabas para acceder al financiamiento.

En medio de este escenario todavía incierto respecto de las dramáticas consecuencias que está provocando el coronavirus en el mundo, la Unión Industrial de Entre Ríos (UIER) realizó un relevamiento por sectores. Los empresarios de la provincia plantearon las problemáticas que los afectan, muchas de ellas comunes por formar parte de un mismo contexto, con variables macroeconómicas y financieras críticas que definen las particulares reglas de juego del momento. Además, coinciden en advertir las malas perspectivas que se proyectan, ante los cambios que vislumbra todo el sistema de comercialización.

Si bien los establecimientos alimenticios, farmacéuticos y de packaging continuaron activos, en muchas empresas el nivel de actividad fue nulo y paulatinamente están retornando al trabajo. En este período, la mayoría priorizó recursos para pagar salarios en detrimento de otros costos fijos. También se presentaron importantes problemas financieros, con cortes en la cadena de pagos por rebote de cheques y necesidad de financiamiento, aunque no todos pudieron acceder a las líneas de crédito.

Al realizar un análisis sobre las proyecciones en el corto y mediano plazo, las industrias entrerrianas vislumbran dificultades para reactivar sus actividades, más aún aquellos sectores que vienen de una profunda recesión. Quienes tienen alcance en el mercado externo, los desconcierta la reconfiguración de la economía internacional, con caída de la demanda y de los precios. Del mismo modo, se cuestiona el atraso cambiario que comienza nuevamente a reflejar la Argentina, frente a la competitividad de otros países.

Sectores alimenticios

Entre Ríos cuenta con importantes industrias vinculadas a la actividad primaria, que en términos generales se ven menos afectadas porque no interrumpieron su producción. De todos modos, se presentan problemáticas específicas, como puede ser en la cadena de las carnes y en las economías regionales, muchas de las cuales derivan de la misma dinámica sectorial.

La avicultura se encuentra con una oferta variada para el mercado interno, pero con una reducción de ventas en el mercado externo, ante la caída de la demanda mundial y las devaluaciones asimétricas con otros países. El pollo bajó su precio a nivel local y sostiene el nivel de ventas, con menor rentabilidad. En este escenario, estiman que comenzará a haber un sobrestock que podría acarrear problemas de producción. De todos modos, el panorama sigue siendo incierto. El huevo fresco, por su parte, registra un aumento sostenido del precio y la demanda, conforme los cambios de hábitos en cuarentena.

La cadena porcina sufre un problema de sobreoferta por una significativa caída de la demanda, fundamentalmente de los cortes que llegan a los frigoríficos. Los productores están con sobrestock de madres y registran una baja importante de los precios que dificulta hacer frente a los costos. Por ello, todo el sector, incluido Entre Ríos, decidió lanzar una campaña nacional para fomentar el consumo con cortes más populares.

En tanto, la industria vinculada a la ganadería vacuna se mantiene relativamente estable, con un proceso de autorregulación que depende de los cortes locales y de exportación. Los precios se mantienen sin sobresaltos por el momento, aunque temen una baja en góndola que afecte a toda la cadena, lo que podría acarrear problemas de producción por la suba de costos. Las compras desde China vuelven a generar expectativas en el sector.

La industria lechera sufre modificaciones en el mercado local, ante cambios en los hábitos de consumo, por selectividad de marcas y precios estables. La demanda se sostiene por leche fluida, leche en polvo y yogurt, incluso con pedidos del Estado. Además, lo quesos más vendidos, por ser más baratos, son el cremoso, port salut y en barra; en tanto, los productos premium están paralizados. Por otro lado, estiman que puede haber un sobrestock en los próximos meses, que acarreará problemas de producción, por la caída de demanda también del mercado externo, sobre todo de Brasil.

La cadena arrocera, por su parte, atraviesa una grave crisis debido a que sus indicadores están en caída desde hace varios meses, fundamentalmente por elevados costos de producción y disminución del área sembrada. En el marco del Covid-19, al igual que el trigo, escapó de la lógica del resto de los commodities y no retrocedió en el precio internacional. En términos de exportación la demanda estuvo sostenida y hubo una importante demanda interna en góndola.

Por su parte, la citricultura sigue con dificultades propias del sector, aunque con mejoras en términos de precios y exportaciones, lo que mejora las proyecciones. De todas formas, a las economías regionales les es común el impacto de los gastos de energía, la presión fiscal y de la mano de obra intensiva.

Otros sectores

La provincia cuenta con diversos sectores productivos no alimenticios que sienten de distinta forma el impacto de la cuarentena. Dentro de los considerados esenciales están los laboratorios, muchos de los cuales continuaron con su nivel de producción. Incluso, estos establecimientos readaptaron sus procesos para dar respuesta a la demanda que genera el mismo Estado, para garantizar insumos básicos como alcohol en gel y medicamentos de primera necesidad.

La industria del packaging, de la papelería y el cartón también pudieron trabajar durante este período, con niveles aceptables, por estar vinculados directamente a la provisión de insumos para otros rubros esenciales. Sin embargo, genera preocupación la merma relativa que están sufriendo otras industrias en todo el país, principalmente aquellas que están paralizadas o que están retornando muy lentamente. Incluso, a la incertidumbre en el plano nacional se suman los interrogantes en los mercados externos y por el atraso cambiario.

Por su parte, la industria maderera siente el impacto negativo por la importante caída de la demanda, sobre todo ante la paralización de la construcción. Sólo el 30% de los aserraderos se mantuvo activo y la cadena de pagos está rota, con más del 60% de los cheques rechazados. Incluso, en otro orden, se registró una significativa caída de las ventas de muebles: el 75% de las fábricas tuvo mermas superiores al 70%.

Del mismo modo, las industrias mineras vinculadas a la construcción sufren una fuerte caída de la demanda por la paralización de obras públicas y privadas, elementalmente de aquellas concentradas en Buenos Aires. Si bien estaban habilitadas para trabajar, hay empresas de la provincia que registran caídas de facturación que alcanzan hasta el 90% en abril.

Por otro lado, la metalúrgica vinculada a la fabricación de remolques y maquinaria agrícola trabaja con niveles aceptables, ante una demanda relativamente sostenida. De todos modos, enfrentan problemas de precios a la baja que complican la ecuación frente a los costos, además de tener severos problemas de financiación. El futuro, una vez más, se presenta incierto para el sector.

En otro orden, hubo empresas industriales de la provincia que no pudieron trabajar durante más de un mes de cuarentena por no ser consideradas esenciales, lo que implicó un fuerte impacto en la caída total de sus ingresos. Dentro de este grupo están las fábricas de aberturas, de insumos de acero y materiales para baño y cocina, entre otras industrias metalúrgicas.

UIER

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